Bandolero

DSC_0960 bandolero

Badolero rondeño

Mientras visitamos una ciudad, a veces nos salen al paso “atractivos” que, aún siendo típicos de ese lugar, no aparecen en los mapas turísticos. Esta vez nos topamos con un bandolero montado a caballo en pleno casco histórico de Ronda.

DSC_0900 puente  Ronda

Puente Nuevo

Pero antes de adentrarnos en la ciudad, fuimos en busca de la típica estampa del puente de Ronda. Para ser tan típica, nos costó conseguir una buena perspectiva, ya que tuvimos que meter el coche por un camino muy estrecho, tanto que al cruzarnos con otro que venía en dirección contraria prácticamente nos salimos.

Aunque teníamos el puente casi memorizado de tantísimas veces que lo habíamos visto en fotos, nos impresionó igualmente contemplarlo “en vivo y en directo”.

DSC_0904 arpista

Arpista

Después de deleitarnos con el puente y dejar el coche en un parking de pago (casi obligatorio por como está el tema organizado), continuamos la visita por el parque de la Alameda del Tajo. Coincidimos allí con muchos abueletes que se daban un paseo o charlaban sentados en un banco. También había algunas personas leyendo, varios turistas y una mujer que, tocando el arpa, llenaba el lugar de una música muy agradable.

DSC_0910 toreros

Esculturas de los toreros Cayetano Ordóñez y Antonio Ordóñez a la entrada de la Puerta del Picadero de la plaza de toros de Ronda

Saliendo del parque en dirección al casco antiguo, pasamos por delante de la plaza de toros. Como suele ocurrir en estos lugares, aquí pudimos distinguir muy bien los turistas extranjeros, por la especial curiosidad que les despierta la cultura taurina.

DSC_0911 coches caballos

¿Verdad que apetece un paseo?

No podían faltar los coches de caballos como en toda ciudad turística andaluza que se precie.

DSC_0918 puente y casas

El Puente Nuevo desde otra perspectiva

Si nos impresionó la vista del puente desde abajo, el paisaje contrario tampoco nos dejó indiferentes. Unas rejas de hierro nos permitían asomarnos al vacío sin peligro, aunque sin disminuir la sensación de vértigo a esa altura.

Al otro lado del Puente Nuevo nos esperaba, paradójicamente, el casco antiguo de Ronda. Además de todos los monumentos “oficiales”, lo que más nos gustó fueron los detalles con los que se viste esta ciudad.

DSC_0945 pozo

Patio andaluz

DSC_0951 silla

Detalles en un balcón

DSC_0957 cortinas

Persianas de esparto o esterones

DSC_0958 balcón

Balcón florido

DSC_0972 cuesta encalada

Cuesta con sus casas encaladas

DSC_0971 torre mora

Alminar de San Sebastián

Nos llamaron especialmente la atención las construcciones de origen árabe que han llegado hasta nuestros días, como este alminar, antiguo minarete de una mezquita.

DSC_0998 mina del rey moro

Dentro de la Mina del Rey Moro

De esta misma época es el Palacio del Rey Moro, que nos quedamos con las ganas de visitar hasta que terminen las obras de rehabilitación. Lo que sí pudimos ver fueron los jardines del palacio y la llamada “Mina del Rey Moro”. Se trata en realidad de un conjunto de escaleras y cámaras subterráneas que conectan el palacio con el río, que se utilizaba para llevar agua y también como entrada (o salida) secreta.

Para bajar, tuvimos que tener mucho cuidado, porque caía agua de las paredes y techos. Los escalones eran muy altos, algunos estaban sueltos, y aquí y allá se formaban charcos, haciendo que el trayecto fuese algo peligroso. Una vez abajo, nos esperaba una pequeña plataforma metálica sobre el río con vistas no demasiado espectaculares, y la sensación de que sólo nos quedaba volver a subir.

DSC_1010 puente viejo

Puente Viejo e Iglesia de Nuestro Padre Jesús

Una vez fuera de la Mina, continuamos la visita por Ronda.

Atravesando la Puerta de Felipe V, llegamos a otro de los puentes de la ciudad, en este caso, el Viejo, aunque se llamaba La Puente Nueva hasta que se construyó el que ahora es el icono más conocido de la ciudad.

Desde este punto pudimos disfrutar de unas preciosas vistas de las Murallas de la Xijara.

DSC_1016 arco

Muralla y Puerta de Felipe V

Continuamos descendiendo para acabar llegando a los Baños Árabes, que están muy bien conservados. No nos hubiera importado que siguieran funcionando como entonces para poder descansar, refrescarnos y relajarnos en sus diferentes estancias, ya que estábamos hechos polvo de tantas y tantas cuestas por las que habíamos caminado… Y eso que aún nos faltaba deshacer el camino para llegar hasta el coche.

DSC_1027 baños arabes

Baños Árabes

Pero no nos quedó otra que conformarnos con darnos una ducha al llegar a casa.

Anuncios

¿Qué te ha parecido? Déjanos un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s