Bayona se viste de blanco y rojo

DSC_3274 perros con pañoleta roja

Hasta los perros se visten para la ocasión.

Llegamos a Bayona (Bayonne en francés y Baiona en euskera) antes de la cuenta debido a la avería sufrida por nuestro coche (si no sabes de qué hablamos pincha aquí), dejando atrás algunos destinos que pensábamos visitar antes de llegar al norte del País Vasco francés.

Cuando nuestro coche llegó al taller en Anglet (localidad cercana a Bayona)nosotros habíamos decidido hacer noche por allí pero al decirle al mecánico que no teníamos reserva de alojamiento, éste nos miró incrédulo mientras nos comunicaba que sería muy difícil encontrarlo pues eran las fiestas de Bayona.

Así que volvimos de nuevo a Ascain para hacer otra noche. Y ya, al día siguiente, después de varias llamadas y muuuucha paciencia, conseguimos volver a recoger nuestro coche ya arreglado, saliendo con los bolsillos tiritando.

Llave en mano, decidimos hacer una pequeña visita a esta localidad vasco-francesa en plenas fiestas (fêtes).

El centro se cierra completamente al tráfico y mientras buscábamos dónde dejar el coche, nos fuimos percatando de la cantidad de gente que había esos días en la ciudad. Era casi imposible aparcar el coche (vimos muchos aparcados en aceras y rotondas), además de tiendas de campañas por doquier a pesar de estar prohibido.

También nos fijamos en que cualquier hora era buena para salir a festejar porque, al mismo tiempo que veíamos a algunos dando por terminada la jornada festiva, otros iban de punta en blanco a comenzar la suya.

Y, ¿sabes cómo iban vestidos? Pues de blanco y rojo (aunque no siempre fueron esos los colores a vestir, comenzando con el azul y blanco, cambiando al verde y rojo hasta terminar con el atuendo actual), al igual que en los San Fermines de Pamplona (ciudad con la que está hermanada).

Comenzamos nuestra visita al barrio Grand-Bayonne por la Avda. 11 de Noviembre de 1918, plagada de puestos ambulantes de crêpes y otros dulces y comidas, así como de pañoletas, fajines y boinas…

DSC_3203 cantares vascos

Cantantes y oyentes ataviados de rojo y blanco.

Al final de la misma avenida se encuentra el Château-Vieux (castillo viejo), donde nos encontramos un grupo de chicas cantando en vasco bajo la atenta mirada y deleite de los paisanos que las escuchaban con atención. Después de disfrutar un rato de este momento, continuamos nuestro camino rodeando el castillo y bajando el callejón de la Poterne que desemboca en un pequeño parquecito donde descansar un poco recostados sobre su césped.

...

Charanga.

De vuelta en la plaza del Château-Vieux, nos llamó la atención una charanga que iba animando la fiesta y que pasaba prácticamente por allí.

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Continuamos la visita hacia la Catedral de Santa María y su claustro gótico flamígero. Disfrutamos de su vista y también de las fachadas de las bellísimas casas aledañas.

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Atravesamos como pudimos la calle d’Espagne, pues estaba repleta de gente bebiendo, comiendo, bailando al ritmo de las diferentes charangas y músicas que se mezclaban, hasta llegar a la puerta del mismo nombre, dónde vimos las últimas viviendas antes de que las partes de la muralla exterior que quedan en pie, nos “cerraran” el paso.

...

Como hormiguitas.

Descendimos por la calle Tour de Sault hacia el río Nive, desde donde pudimos divisar ambas orillas y todos sus puentes abarrotados de gente. Nos pareció increíble la cantidad de gente que había.

DSC_3269 estatuas ayuntamiento bayonne

No faltaba detalle en el Hôtel-de-Ville.

No sé ni cómo conseguimos esquivar tanta gente y llegar a la Plaza de la Liberté, desde dónde pudimos ver cómo el Río Nive se une con el Río L’Adour. En la misma plaza está el Hôtel-de-Ville (Ayuntamiento) en cuyos balcones se encontraba el Rey Leo, que es quien abre las celebraciones tirando las 3 llaves de la ciudad vestidas con los colores vascos (blanco, rojo y verde).

Desde allí retomamos el camino de vuelta hacia nuestro coche, pues nos esperaba Danielle en Labouheyre, una amiga de la familia que podía “acogernos” por dos noches.

Sabemos que nos ha faltado callejear por el barrio Petit-Bayonne y visitar su Château-Neuf (castillo nuevo). Sabemos que nos ha faltado cruzar el Río L’Adour por el Puente Saint-Esprit, que es desde donde se ven las mejores vistas de la Ciudadela, visitar la Estación de Trenes y el Atelier du Chocolat para degustar sus chocolates. Y sabemos que nos ha faltado vivir de verdad las fiestas de Bayona.

Aún así creemos que esta visita ha sido una buena forma de abrir boca y, como siempre hay que guardar en la manga alguna excusa para volver a los lugares visitados, pues ya tenemos unas cuantas…

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Un comentario en “Bayona se viste de blanco y rojo

  1. Pingback: Labouheyre | Instantes en la retina

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