A paso lento (primera parte)

Rue du Thuron

Rue du Thuron (Saint-Macaire)

El plan era ir directamente desde Saint-Émilion a Toulouse, nuestro siguiente objetivo en mente, pero Danièle nos recomendó hacer más altos en el camino, disfrutando de otros destinos menos conocidos pero con mucho encanto. Así que, con gran ilusión, programamos nuestro GPS para que nos llevara a descubrir los bonitos pueblos medievales que se ocultan de las principales rutas turísticas.

Sauveterre-de-Guyenne

Nos llevó poco tiempo realizar el recorrido a pie que nos sugirieron en la oficina de turismo de este pueblecito medieval, a pesar de que incluía prácticamente todas las calles del mismo. Es difícil perderse por Sauveterre-de-Guyenne ya que conserva el trazado cuadriculado de la época romana. Nos gustaron mucho las cuatro torres que guardan las puertas de la muralla original y la plaza mayor en cuyos balcones se asomaban unos curiosos personajes.


Saint-Macaire

Además de las murallas y los restos de un claustro, de la época medieval se conserva en Saint-Macaire una impresionante (y por suerte, fresquita) iglesia adornada de frescos y antiguas tallas de madera. Llegamos a la hora de comer (francesa), que además era cuando más calor hacía. Por tanto, no nos extrañó ser prácticamente los únicos que deambulaban por allí. Lo primero que hicimos fue entrar a visitar la iglesia y de paso resguardarnos del calor sofocante. Entonces, pudimos salir a pasear por las sinuosas callejuelas por cuyas ventanas y puertas entreabiertas se escapaba la vida de sus habitantes, en forma de conversaciones, programas de televisión e incluso música de saxofón que interpretaba un vecino.


Bazas

Lo que más nos llamó la atención de Bazas es la gran plaza que se encuentra en el corazón del casco antiguo. A ella se asoman muchos edificios de fachadas señoriales y repletas de historia. Pero entre todos ellos destaca la catedral, de grandes dimensiones, que nos recuerda que éste ha sido siempre un importante punto de paso en el Camino de Santiago.

Como esa noche nos alojamos en el cercano pueblecito de Gans, pudimos descubrir con tranquilidad las huellas de los siglos pasados en Bazas, en forma de murallas, poternas, iglesias, conventos, lavaderos… También nos sorprendieron elementos actuales, como las curiosas pintadas en la pared de un cine, o el agradable paseo por la avenida junto a las antiguas murallas.


Gans

Ya hemos comentado que aquella noche la pasamos en Gans. Es un minúsculo pueblecito en el que pudimos contemplar la Vía Láctea aprovechando la completa oscuridad del lugar. Allí, en su magnífica casa de huéspedes, nos recibieron una simpatiquísima señora caribeña (de Guadeloupe) y su hijo, a los que recordaremos siempre con mucho cariño.

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2 comentarios en “A paso lento (primera parte)

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