A paso lento (segunda parte)

DSC_0798 gato callejero de nérac

Gato callejero en Nérac

Cambiar el ritmo del viaje nos permitió disfrutar de muchos más destinos de los que habíamos planeado inicialmente. Tras las localidades de las que te hablamos en el post anterior, seguimos descubriendo otros tesoros de Francia.

Nérac

Esta bonita villa tenía mucho que ofrecernos. Un casco histórico medieval tranquilo, de calles empedradas y pronunciadas cuestas. Un centro urbano en fiestas, en el que los puestos callejeros contrastaban con los edificios señoriales de épocas pasadas. Unas bonitas vistas de la Baïse, el río que adorna la ciudad. Un parque donde comer a la sombra de grandes árboles… También nos encontramos allí a muchos veraneantes franceses que escapaban de la próxima Agen y que convirtieron en imposible nuestra misión de encontrar alojamiento.


Agen

Cuando llegamos a Agen nos llamó la atención el contraste que pudimos sentir respecto a los pequeños pueblos que habíamos visitado anteriormente. Anchas avenidas comerciales, terrazas repletas de gente, arte callejero… Pero aún así no se podía negar que estábamos en un lugar con mucha historia. Los edificios antiguos, las callejuelas, las iglesias, nos mostraban a cada paso el alma de esta ciudad.


Auvillar

Al entrar por la magnífica puerta del reloj de Auvillar, el tiempo retoma su paso tranquilo, transportándonos de nuevo a la edad media. A pocos metros, nos esperaba la sorprendente Place de la Hall, donde encontramos un mercado cubierto de forma circular todavía en uso. Nos resultó curioso ver labradas en piedra las medidas medievales para la venta del grano, y junto a ellas unas cubas metálicas con las medidas “modernas” del sistema métrico. Este pueblecito se encuentra en el Camino de Santiago, por lo que pudimos ver pequeñas esculturas de peregrinos asomándose por las esquinas. Acabamos nuestra visita bajando al río, que nos invitaba a echarnos una buena siesta.


Moissac

No nos hubíeramos perdonado pasar cerca de Moissac sin parar a visitar la iglesia de la abadía de Saint Pierre y los tesoros románicos que encierra. También ésta es una parada obligada para los peregrinos que hacen el Camino de Santiago, y que aquel día pudimos ver en parejas o grupos por los alrededores de la iglesia. Nosotros estábamos muy cansados de nuestra “peregrinación” particular y nos recogimos temprano para llegar con fuerzas a nuestro próximo gran destino.

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2 comentarios en “A paso lento (segunda parte)

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